Ana y Lucio inventan una religión y fundan un pequeño culto en una comunidad cerrada y adinerada. Realizan rituales, rezan y trabajan en un huerto donde cultivan una planta psicoactiva para sus ceremonias. Mara, en busca de su hermano Damián, se une a la comunidad. Inicialmente idílico, el culto revela un lado oscuro. Mara conecta con Lucio tras consumir el polen de la planta, alucina y descubre el siniestro plan de Ana. Al intentar escapar, descubre el fin del mundo.