Marcos está preso. En la cárcel, su posesión más preciada es un teléfono que entró su novia. Con él, Marcos graba y manda videos. Esta película es el diario del intercambio clandestino entre Marcos y Toia, que los convierte a ambos en directores del film. La historia de quien deja escapar imágenes para no dejarse vencer por el encierro.