Rodrigo y Valentina sufren una crisis matrimonial. Rodrigo se encuentra además en una severa crisis económica en la empresa desarrollista que heredó de su padre. Por una vuelta del destino, Valentina se entera que Camila, su empleada doméstica, tiene en su posesión una antigua pintura de Joaquin Sorolla, pintor español de gran valor económico. Ambos se ven envueltos en una odisea de decepción y engaño mientras intentan conseguir la pintura al mismo tiempo que sus vidas comienzan a derrumbarse.