1955. Un país en crisis, un golpe de Estado, un bombardeo silenciado. La ciudad de Ensenada se convierte en un campo de batalla. Setenta años después, el director reconstruye aquellos días a partir del relato de su padre, que participó del ataque. La versión oficial y sus omisiones lo impulsan a recorrer el territorio. Allí conoce a Rodolfo, hijo de un trabajador ferroviario muerto por una esquirla. Una película sobre la memoria, las ausencias y las heridas que persisten.